Tras la caída del régimen de Ben Alí en Túnez se ha producido un hecho sin precedentes en los países árabes, revoluciones en las que se piden regímenes democráticos.
Tras la descolonización la mayor parte de los países islámicos del norte de África pasaron a tener regímenes autoritarios camuflados de democracia populista, en los que personajes como Gadafi, Mubarak y Ben Ali pasaron a acaparar los poderes sociopolíticos y económicos. Por supuesto esto no gustó a la población de estos países, no por el carácter autoritario, sino porque no eran lo suficientemente tradicionales, por lo que hubo protestas, destacando las de Argelia, Marruecos y Túnez.
Pero esta vez las protestas son distintas, piden libertades democráticas y cambios políticos, económicos y sociales, posiblemente se trata de las primeras revoluciones democráticas de los países “árabes”, similares a las de 1830 y 1848 que recorrieron los países europeos.
¿Por qué ahora y no antes? ¿Por qué no hubo antes revoluciones democráticas? Antes del fin de la Guerra Fría, cualquier sentimiento de democracia en el norte de África hubiese sido imposible, al estar estos países sometidos a la política internacional de bloques, en las que los intereses nacionales quedan supeditados a las necesidades de los dos grandes bloques, el capitalista de Estados Unidos y el comunista de la URSS. Con el fin de la Guerra Fría estos países dejan de interesar a las grandes potencias, por lo que su evolución política deja de estar controlada como antes (salvo excepciones como Libia).
A esta situación se añade un factor importante: la globalización y la difusión de las ideas democráticas gracias a la globalización. No todo es malo en la globalización, ya que gracias a ella las ideas democráticas se han expandido por el mundo islámico, sobre todo por los países del norte de África, más cercanos a Europa. El elemento fundamental en la difusión de estas ideas ha sido Internet, que en los últimos 10 años se ha implantado en el África mediterránea gracias a los Planes al Desarrollo de la Unión Europea.
La crisis económica como detonante. Pero solo con estos dos factores (libertad política y difusión de las ideas democráticas) no basta para hacer una revolución, hace falta un malestar general, y la crisis económica del 2008 lo ha proporcionado. En el norte de África la crisis mundial ha afectado a los productos básicos, a la alimentación, llegando a provocar hambre en las capas bajas de la población, la misma causa que detonó en Europa sucesos como La Revolución Francesa, La Revolución de Octubre, o las Revoluciones de 1830 y 1848.
La Revolución de Túnez, bautizada por los medios de comunicación como la Revolución de los Jazmines, ha sido la primera de todas, comenzó el 17 de diciembre de 2010 con la inmolación de un joven. Túnez, que comparte las características mencionadas para el norte de África, tenía algunas singularidades propias, como la mayor permeabilidad a las ideas extranjeras (debido al turismo internacional) y la presencia de un poder político menos restrictivo que el de otros países islámicos. Destaca por ser la primera revolución de un país árabe en la que no se pide un nuevo partido político o un nuevo líder en concreto, sino que se pide un cambio en el sistema político. Destaca también por ser, hasta ahora, la única revolución de un país musulmán en la que participan las mujeres.
La expansión de la Revolución de Túnez ha sido inmediata, en Albania (que si bien está en Europa comparte las características de los países del norte de África), Argelia y Egipto se produjeron protestas nada más conocerse los sucesos tunecinos. En esas protestas pedían cambios democráticos, no otros políticos ni otros partidos como en anteriores protestas, sino cambios que conduzcan a una mayor democracia.
En Albania, de momento, la revolución democrática ha fracasado, el gobierno envió al ejercito, y puso fin a la rebelión con el encarcelamiento de las principales figuras políticas de la oposición.
En Argelia la situación se encuentra estancada, al no existir unos líderes claros de las protestas, el gobierno sólo ha conseguido que se apacigüen los ánimos mediante detenciones.
En Egipto ha ocurrido algo similar a la situación argelina, pero aquí, las detenciones han aumentado las protestas, y han provocado que El Baradei (principal líder de la oposición) se comprometiese el día 27 a hacerse cargo de un gobierno plenamente democrático. Desde el 17 de diciembre de 2010 hasta el anuncio de El Baradei habían muerto ya 6 personas en las protestas. Hasta este momento el gobierno consideraba que todo había sido una protesta religiosa, relacionada con la tradicional rivalidad egipcia entre coptos y musulmanes, pero esta declaración dio un carácter político definitivo a la situación.
Horas después del anuncio de El Baradei, a última hora del día, el gobierno de Mubarak anuncia que no investigará las muertes de civiles ocurridas estos días pasados, esto enfurece aún más los ánimos de la población, que tras una noche de enfrentamientos con la fuerzas del Estado llama a participar en el Viernes de Cólera. Y aquí es donde se produce la situación más llamativa de todas, porque han respondido todas las ideologías políticas y religiosas del país, ignorando todas las diferencias que los separan con el objetivo de lograr un gobierno democrático.
El gobierno egipcio respondió mediante la detención de El Baradei y la “desconexión” de internet en el país, pero eso lo único que consiguió fue un aumento y endurecimiento de las protestas. Finalmente, el gobierno de Mubarak cayó ante las presiones internacionales y la pérdida de apoyo de su ejército. Queda por saber si la revolución democrática ha triunfado o no en Egipto, hasta que el ejército no ceda el poder a las cámaras parlamentarias la situación está “en el aire”
Como conclusion podemos decir que estamos ante un hecho sin precedentes en la historia del norte de África, las primeras revoluciones democráticas, independientes de cualquier signo político, esperemos que triunfen.
Como última curiosidad hay que decir que si bien esto debería ser motivo de aplauso por todos los países hay uno que está preocupado, Estados Unidos, que ahora mismo tiene privilegios en el tráfico marítimo al estar exento de impuestos de paso en el Canal de Suez. Los cambios políticos del norte de África, especialmente en Egipto, podrían suponer un problema (si bien es cierto que no muy grave pero si lo suficientemente molesto) si el nuevo gobierno decidiese poner fin a los privilegios mercantiles estadounidenses
Para saber más:
- AL SAYYID MARSOT, A.L.: Historia de Egipto. De la conquista árabe al presente. Ed. Akal. 2010
-TER HARR, G. y ELLIS, S.: Mundos de poder. Pensamiento religioso y práctica política en África. Bibliteca de Estudios Africanos, 2005.
-VVAA: El Estado del mundo 2011. Ed. Akal.
-Worl CIA Factbook.
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